Katie

Katie

miércoles, 30 de junio de 2010

Capitulo 1.

El sol me deslumbro mientras salia de casa y mi madre colocaba todas mis cosas en el coche. Eche la vista atras para despedirme de mi hermano mayor Erik, que se encontraba apoyado en el cristal de nuestra casa en Sun Valley. Mi madre continuaba hablando por telefono como una loca, mientras yo sostenia mi libro, ya gastado, de Eclipse. Me habia leido todos los libros varias veces, pero mi favorito era el tercero. Me sentia demasiado identificada con Bella, pero solo psicologicamente. Ella realizo un pequeño cambio y toda su vida entera cambio. Yo realizaba un cambio, y esperaba rehacerme a mi misma en ese pequeño pueblo de Canada. Dos lagrimas cayeron sobre la tapa del libro, y yo me apresure a ocultarlas de un manotazo. No pensaba permititr que mi madre me viese llorar.
-Katie, cielo-dijo mientras guardaba mi ultima bolsa en el maletero de su coche- llamame cuando llegues, y dile a Jonh que tienes que tomar todas las medicinas.
-Mama-conteste yo, enfadad por lo infantil que sonaba el discurso de mi madre- Ese al que tu llamas Jonh es mi padre, y se fue hace tres meses, no hace diez años.
-Lo que sea, tu solo recuerdaselo.
Me beso en la mejilla y arranco el coche en direccion al aeropuerto.
-¿Lo llevas todo? ¿Pasaporte, DNI, etc?
-Si, mama.
-¿Porque te estas leyendo otra vez ese libro? Creia que te lo sabias de memoria.
Yo no conteste ante aquel comentario y continue mirando por la ventana. Mi verano comenzaba lejos de Phoenix, lo suficinetemente lejos como para que el tiempo fuese el mismo pero no la gente.

El viaje no se me hizo largo ni aburrido. Por el contrario, recorde las frases mas celebres de mi libro, comi Kit-Kat por un tubo y charle con el chico que se sentaba a mi lado, que se llamaba Frank y viajaba por el funeral de su abuela.
Al llegar al aeropuerto de Toronto, mi padre me esperaba con una mujer a la que no habia visto en mi vida. Me saludo con un beso y un fuerte abrazo, y me ayudo a cargar las cosas en su Land Rover gris.
-¿Que tal el viaje, cariño?
-Bien.
Mi padre miro con cara de desesperacion a su "amiga" y no dijo nada más el resto del camino. Yo tampoco. Si no comprendia por lo que estaba pasando, simplemente que dejase de acojerme como si fuese lo que mas deseara en el mundo.

Prefacio.

Aquel dia era el dia más esperado por todos los adolescentes del planeta. Era el último dia del curso, el día del baile y de la firma de anuarios, el día de la notas...En fin, para todos el mejor día del año, cuando podian tirar sus apuntes y liberarse de la tension acumulada. Pero no era el mejor día para todos en la ciudad de Phoenix, Arizona, al sur de Estados Unidos. Ese día marcó la diferencía del "antes" y el "despues" en la vida de Anne Katherina Dufferson, de 17 años. Katie, como la llamaba todo el mundo, era el prefecto prototipo de chica de Arizona: Rubia, ojos claros, alta, cuerpo moreno y atletico, notas excelentes...Lo tenia todo: Una preciosa casa en Sun Valley, un grupo de amigas que siempre estaban a su lado, una familia perfecta, e incluso algun que otro novio.
Pero todo eso cambio con el accidente. Katie viajaba en la moto de uno de los tantos chicos que trataban de llamar su atencion, cuando un camion se salto un semaforo y se llevo a la moto por delante. Katie salio peor parada que el chico. Silla de ruedas desde entonces, y probablemente sin poder volver a andar nunca.
Por eso el ultimo dia de curso no iba a ser igual para ella.
Tras el accidente, sus padres se separaron, y su padre se mudo a un pueblecito en Canada, cerca de Toronto. Elisabeth, la madre de Katie, estaba demasiado ocupada con su trabajo como abogada demasiado tiempo, por lo que cuando Katie decidio irse con su padre, ella simplemente le deseo suerte y le ayudo a hacer la maleta.
Por eso, Katie paso el verano, verano que os contaremos, en ese pueblecito con su padre.